Prefiero que seamos amigos. ¿Quién no ha escuchado en algún momento de su vida esta terrible frase? Una sentencia que hace desaparecer tus expectativas hacia la persona amada, que te condena a aceptar una realidad difícil y que te rompe la ilusión de ser objeto de deseo, de formar una pareja. El ‘happy ending’ de tu historia con tu media naranja se desvanece y la persona a la que amas se convierte en amigo…
